Boletín Médico
Cáncer de Cuello Uterino
Se presenta el documento de consenso 'Prevención del Cáncer de Cuello Uterino ante la Vacunación frente al Virus del Papiloma Humano'
La nueva estrategia de cribado para el Cáncer de Cuello Uterino incorpora pruebas específicas de detección del Virus del Papiloma Humano.
La salud de la mujer requiere un enfoque preventivo global ajustado a cada perfil que va más allá de la realización de citologías
Se imponen nuevas herramientas de cribado como la captura de híbridos, la única técnica aprobada por la agencia estadounidense del medicamento (FDA) para uso clínico
En una posible situación futura de población vacunada, se cree que la citología será poco eficiente dado que bajará la prevalencia de la enfermedad. En estas condiciones los análisis moleculares del virus del papiloma humano (VPH) parecen reunir mejores características para el cribado primario y la citología se reservaría para la selección de los casos positivos
Madrid, 14 de diciembre de 2006.- Un nuevo documento de consenso avalado por cuatro sociedades científicas renueva las estrategias de prevención del cáncer de cuello uterino con nuevas y más precisas herramientas de cribado y la probable introducción de las vacunas en el horizonte más inmediato. El documento, auspiciado por la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), la Asociación Española de Patología Cervical y Colposcopia (AEPCC), la Sociedad Española de Citología (SEC) y la Sociedad Española de Anatomía Patológica (SEAP), se ha publicado en una edición especial de la revista Progresos, publicación oficial de la SEGO. La iniciativa ha contado con el apoyo de las compañías Digene Diagnostics y GlaxoSmithKline.
El panorama de la prevención del cáncer de cuello uterino ha cambiado en los cuatro últimos años, ya que se han perfeccionado considerablemente las técnicas de detección viral, de modo que se impone la combinación de los test de VPH con la citología en los programas de prevención secundaria de este tipo de cáncer, y se están desarrollando vacunas de las que se esperan buenos resultados en la prevención primara del cáncer relacionado con el VPH.
Hasta ahora, prácticamente la única prueba de cribado que se viene utilizando es la citología. El Dr. Xavier Cortés, miembro de la junta directiva de la AEPCC, explica que el doble cribado –test de VPH y citología- conseguiría mejorar la precisión y resultaría especialmente beneficioso “porque, con una mayor eficacia, haría posible que entre un 80 y un 85 por ciento de las pacientes estuvieran bien controladas sometiéndose a estas pruebas una vez cada cinco años”. “La captura de híbridos –continúa- es la única prueba de este tipo aprobada por la FDA (Food and Drug Administration, el equivalente estadounidense de la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios); está aprobada y validada por numerosos ensayos, entre ellos un reciente metaanálisis publicado por la revista Vaccine (volumen 24, sup. 3)”.
El Dr. Luis M. Puig-Tintoré, también miembro de la junta directiva de la AEPCC y coordinador del recién estrenado consenso, indica que la próxima introducción de las vacunas frente al VPH “va a tener un papel determinante en la prevención primaria del cáncer cervical sin abandonar por el momento las estrategias de prevención secundaria que se exponen en este trabajo”. Se espera que la tasa de incidencia del cáncer de cuello de útero en las mujeres vacunadas se reduzca al menos en un 70%. No obstante, la implementación de la vacunación frente al VPH inicialmente en las mujeres más jóvenes no tendrá impacto en las mujeres mayores y algunos tipos de VPH no se incluyen en la primera generación de vacunas, por lo que el protocolo de cribado de las lesiones precancerosas se verá modificado pero no puede interrumpirse al introducirse la vacunación.
Consenso multidisciplinar
El Dr. Luis M. Puig-Tintoré valora el nuevo documento como un importante esfuerzo para la prevención “de esta compleja y problemática patología aún no resuelta de modo satisfactorio”. Este especialista indica que el consenso constituye “una síntesis del estado actual de los conocimientos sobre historia natural, epidemiología, cribado y recursos diagnósticos, incluyendo los nuevos test de biología molecular y las recomendaciones actuales en las actitudes terapéuticas”. Además, considera que servirá “no solamente para proporcionar una pauta basada en evidencias actuales que puedan conducir a los mejores resultados en la prevención del cáncer sino también, y no menos importante, en uniformizar conductas que permitan eventualmente un análisis valido de los resultados”.
De acuerdo con este especialista, la reciente confirmación del papel causal del VPH en la etiología de las lesiones precancerosas y el cáncer del cuello uterino “ha abierto una enorme vía de progreso que permite disponer de un instrumento válido tanto en la detección de la presencia del agente causal como en la prevención primaria del cáncer cervical con una vacuna, único objetivo capaz de evitar que ninguna mujer muera a consecuencia de esta neoplasia”.
El Dr. Puig-Tintoré ha explicado que la detección de la infección por VPH mediante el empleo de nuevos test moleculares como la captura híbrida o la PCR (reacción en cadena de la polimerasa, por sus siglas en inglés), “permite conocer la presencia o ausencia de los tipos de VPH asociados a lesiones epiteliales de alto grado y se ha considerado eficiente o coste-efectiva”. Por ese motivo coincide con el Dr. Cortés al concluir que, en las mujeres mayores de 35 años, “si no se han detectado anomalías en el estudio citológico y los test moleculares son también negativos para el VPH de alto riesgo la recomendación actual es que puede espaciarse con seguridad el cribado mixto citológico-virológico cada 5 años”.
Un enfoque global de la salud de la mujer
El Dr. Cortés explica que es crucial deshacerse de la idea simplista de que la revisión ginecológica se limita a la realización de una citología. “El control de diversos fenómenos que afectan a la salud de la mujer, como la menopausia, el estado de las mamas y la información sobre medidas anticonceptivas debe ser una constante en la atención”, afirma. Como ejemplo práctico, el Dr. Cortés recuerda que, “si bien la citología es la prueba recomendada transcurridos tres años desde la primera relación sexual, ese periodo previo es un momento importante para acudir a la consulta con el especialista, recibir información sobre enfermedades de transmisión sexual y controlar otros aspectos preventivos que determinarán la salud de la mujer en el futuro”.
Precedentes
El Dr. Puig-Tintoré concluye que el consenso que hoy se presenta tiene su precedente en el publicado en 2002, centrado fundamentalmente en el papel del VPH como causa necesaria del cáncer de cuello uterino y sus repercusiones clínico-patológicas, que establecía por primera vez las pautas de conducta para su prevención secundaria. 
Los importantes avances que se han producido gracias a la colaboración multidisciplinar de epidemiólogos, patólogos, citólogos y ginecólogos ha hecho imprescindible la actualización de dicho consenso con el auspicio de la SEGO, SEC y AEPCC, sociedades a las que ahora se ha unido la SEAP, con una destacada contribución del Institut Catalá d’Oncología.
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